«Homer y Langley» de E.L. Doctorow o la literatura como anécdota.

En una entrada anterior, comentaba que el mayor pecado en el que puede caer la literatura es el de convertirse en mera anécdota o pasatiempo. Leer no debería ser una actividad complementaria a comer pipas o acabar sudokus, por ello, las expresiones «se lee volando» o «sus páginas se devoran sin enterarte» deberían hacer saltar las alarmas.
En Seis propuestas para el próximo milenio, Italo Calvino habla de que su labor, tras cuarenta años escribiendo, «ha consistido las más de las veces en sustraer peso; he tratado de quitar peso a las figuras humanas, a los cuerpos celestes, a las ciudades; he tratado, sobre todo, de quitar peso a la estructura del relato y al lenguaje.»
Cito a Calvino para intentar no confundir las dos posibles vertientes de esta levedad: la primera, aquella de la que habla el escritor italiano, es hija del talento y es sinónimo de purificación. La segunda, entendida como laxitud y vacuidad, proviene de la desidia y es el defecto más terrible que se puede atribuir a una obra de arte, pues dicho defecto lleva emparejado una concepción de la lectura que la emparenta al concepto de pasatiempo; siendo imposible concebir algo más absurdo queleer para dejar pasar el tiempo, cuando, en todo caso, la lectura debería servir para dotar de sentido a ese tiempo que pasa.

homer-langley-doctorow_1_804312

Langley Collyer

Siempre duele criticar a un autor al que se aprecia y con el que se ha disfrutado leyendo, en este caso aprecio en su justa medida a E. L. Doctorowy guardo buen recuerdo de la lectura de «La gran marcha» y, especialmente, «Ragtime». Por ese motivo, duele aún más no ser capaz de encontrar algo positivo que decir para describir «Homer y Langley».
Afortunadamente el planteamiento inicial del libro es interesante, pero ello no se puede considerar mérito alguno del escritor, puesto que Doctorow noveliza (a lo Truman Capote) una noticia sobre la extraña muerte de dos hermanos neoyorquinos.Ambos, miembros de una familia acomodado, viven en la mansión familiar sita en Manhattan con la única compañía del fugaz personal de servicio. Su vida es aburrida y anodina hasta que el hermano mayor, Langley, es llamado a filas durante la primera guerra mundial. Al volver de la guerra, algo ha cambiado en él, pero no queda claro el qué ni el porqué, la novela, por pereza, no se esfuerza en profundizar sobre este cambio. Mientras tanto, Homer, hermano pequeño de Langley y narrador de la historia, ejerce el rol de eslabón débil (es ciego y necesita de su hermano para sobrevivir) y de testigo del cambio producido en la personalidad de Langley. La historia, pese a todos los aspectos negativos, es interesante, pero ¿cuál es el sentido de leer una novela que no dice más (ni mejor) que su respectiva entrada de la Wikipeda?
Alguien podría decir que el estilo es lo que importa y tendría razón. En este caso, hay un eco faulkneriano; en tanto que se vislumbran individuos rotos, un drama familiar y un entorno gótico y oscuro. Pero, nada hay más allá de la superficie. Si en Faulkner la profundidad y la pesadez se sienten y abruman, en esta obra de Doctorow uno sólo se percata de que hay algo que se parece a otra cosa; una sombra, un perfil, un casi sí, pero no.
A «Homer y Langley» se le pueden atribuir muchos defectos: ausencia de personajes –¡los que aparecen son meros esbozos!-, ausencia de motivaciones y conflictos -¿qué mueve a los personajes a hacer lo que hacen? ¿Qué les ha llevado a ser lo que son? ¡No hay nada!- y ausencia de mundo –la novela sucede, íntegramente, en una mansión y en ningún momento ésta se siente como un entorno vivo o que realmente haya existido-, pero lo verdaderamente imperdonable es su poca ambición: asombra la desgana con la que acomete la narración, la falta de perspectiva y de grandeza e indigna ese no querer profundizar o el contentarse con construir un escenario de cartón piedra, destinado a ser, únicamente,  carne de artículo dominical.
La novela, más que un pasatiempo es una verdadera pérdida de tiempo. Conformismo encuadernado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Multiversal

20 años de blog.

textosensolfa

Textos en Solfa es el lugar de la traducción literaria, las palabras palpitantes y el prisma del lenguaje.

Revista Literariedad

Desde Pereira, Colombia

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

El OJO PUBLICO. / Глаз общественности

Ver para contar & contar para ver. / Чтобы рассказать

LIBRERO A MI PESAR

No soy crítico literario. Tan solo trato de recomendar, como librero, algunos buenos libros.

El Anaquel | Blog Literario

Reseñas y Podcasts sobre Literatura

Lecturas Sumergidas

Cultura: Literatura, Pensamiento, Música, Cine, Arte, Filosofía, Entrevistas, Libros

A %d blogueros les gusta esto: