En el canto y la ceniza, Anna Ajmatova describe la siguiente escena: «Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer -los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre salió […]

La literatura Gonçalo M. Tavares ahonda en los abismos de la condición humana. Este acto de inmersión arroja poca luz a un lector que, difícilmente, puede salir indemne de sus obras tanto por el tema tratado (la violencia, el horror, el poder) como por la propuesta formal del autor. Tavares escribe desnudando el lenguaje de […]

«Os lo aseguro, buenas y pobres gentes, gilipollas, infelices, baqueteados por la vida, desollados, siempre empapados de sudor, os aviso, cuando a los grandes de este mundo les da por amaros, es que van a convertiros en carne de cañón… Es la señal… Infalible». Louis-Ferdinand Céline Cuando Lobo Antunes embarcó para Angola desconocía que la […]

El Olimpo literario es caprichoso y cruel. Piense en un escritor centroeuropeo de origen judío y nacido a finales del siglo XIX –entre el 1880 y el 1889-. Durante los primeros años de madurez es testigo, o quizá algo más, de la Primera Guerra Mundial y posteriormente cronista del derrumbe de un imperio. Tras el […]

Todo relato contiene cierta verdad sobre su autor, incluso la historia no es ajena a dicho principio. Es, además de una suerte de relación cronológica de sucesos, el retrato –no intencional- de sus autores. Escrita con palabras de oro y marfil, habla de poder y progreso. Su naturaleza –elaboración subjetiva, a pesar de se pretensión […]

En una entrada anterior, comentaba que el mayor pecado en el que puede caer la literatura es el de convertirse en mera anécdota o pasatiempo. Leer no debería ser una actividad complementaria a comer pipas o acabar sudokus, por ello, las expresiones «se lee volando» o «sus páginas se devoran sin enterarte» deberían hacer saltar […]

Europa, que nunca ha trascendido de su ser quimérico, es un cadáver. Además, se encuentra muy lejos de yacer apaciblemente en un ataúd. No, el destino ha sido cruel con ella: sus restos, putrefacción encarnada, hieden, se arrastran y pierden por el camino –su condena- lo poco que queda de sus miembros biliosos. Europa es un cadáver, pero no está muerta, su estado es mucho peor: es un zombi.